Enfrentar el desafío empezando por uno mismo

La recuperación frente a desastres naturales

 

Houston y la Costa del Golfo de Texas y Luisiana se están recuperando después de la peor inundación en la historia. Algunas partes de Florida enfrentan las secuelas del huracán Irma. Puerto Rico y las islas del Caribe tienen daños catastróficos que aún no han sido evaluados. El terremoto en México ha creado condiciones caóticas en gran parte de la Ciudad de México y otras áreas del país. Aún persisten algunas emergencias inmediatas y recién comienzan los retos relacionados con la recuperación.

¿Cuál es la mejor manera de enfrentar el impacto emocional en uno mismo, en familiares y en amigos?

La teoría familiar sistémica de Bowen proporciona un marco para entender y manejar el impacto de los desafíos asociados con tales desastres, marco que es diferente a los enfoques convencionales de salud mental. La teoría del trauma, la teoría del trabajo grupal y otros enfoques terapéuticos comunes enfatizan la expresión de sentimientos y el compartir estados emocionales, y se basan en apoyarse en otras personas, generalmente profesionales, para lograr el bienestar.

La teoría de Bowen, junto con la biología y la neurociencia, proporcionan principios prácticos que apuntan hacia la capacidad de confiar en uno mismo, el conectarse en los recursos de la familia, el pensar con claridad aún mientras se tiene una reacción emocional y el ser un recurso para activar las capacidades que existen dentro de una familia. Estos principios pueden ser aprendidos y utilizados por cualquier persona, ya sea en un refugio o una casa, en una balsa o una oficina, en un aula o una iglesia. Pueden ser practicados en medio de una emergencia o en el período subsecuente a ella. Se comienza con la gestión o regulación de uno mismo.

Aquí hay algunas pautas que recomiendo y que practico yo misma como miembro de mi familia, terapeuta y docente. Estas recomendaciones pueden serle útiles para hacer frente a los desafíos que vienen con los desastres.

Observe las reacciones e interrumpa o regule sus propias reacciones de ansiedad.

Observe patrones de comportamiento que surgen entre las personas tales como entrar en conflicto, generar distancia, hacer por los demás, caer en la impotencia, culpar a otros, presentar síntomas físicos y centrar la atención en los síntomas. Todo esto ocurre cuando la ansiedad aumenta entre las personas. Por su parte, baje la intensidad de estas reacciones.

Observe las reacciones de su cuerpo. Toque su cara con sus dedos. ¿Están más fríos o más cálidos que sus mejillas? Cuando están más fríos o cálidos es un signo de un sistema nervioso estresado. Sea consciente de su respiración y de su comunicación verbal. La respiración rápida y el hablar aceleradamente reflejan un estado de excitación. Haga más lenta y profunda su respiración. Haga una pausa para sentir un latido del corazón al completar la inhalación y otro al finalizar la exhalación. El manejar su respiración mientras habla con alguien lo pone en mejores condiciones para transmitir estabilidad.

Cuando el tiempo lo permita, siéntese en silencio durante 20 minutos sin TV o teléfono celular. Deje que su respiración sea lenta y profunda. Deje que los pensamientos vengan y vayan mientras usted se concentra en sí mismo sentado sobre la silla, con los pies sobre el piso, las manos reposando sobre su regazo. Sentarse en silencio desplazará la actividad cerebral del reaccionar hacia la reflexión.

Active su capacidad de pensamiento para contrarrestar la reactividad.

Todo el mundo tiene reacciones automáticas, esto es normal, pero cuando uno activa la capacidad de pensamiento con preguntas concretas, se puede salir de ella. Preguntas dirigidas a los hechos como quién, qué, cuándo, dónde y cómo. Por ejemplo ¿Qué está pasando? ¿Quién está implicado? ¿Cuándo comenzó esto? ¿Esta es una emergencia o no? ¿Frente a quién estoy reaccionando? ¿Cómo puedo manejar mejor estas reacciones?

¿Cuál es la mejor forma de resolver bien las cosas? Haga una lista de objetivos y organice las prioridades. ¿Cuál es el mejor paso siguiente para avanzar? Ponga en su pensamiento lo siguiente: “Yo creo que puedo”.

Piense con anticipación cuáles son las consecuencias de una elección o decisión. Ninguna opción o decisión es perfecta. A menos de que haya un peligro inmediato, es bueno considerar hasta cinco soluciones a un problema. Cuando las personas pueden interrumpir su reactividad, pueden surgir opciones y recursos interesantes.

Céntrese en aquello que es más responsable de hacer y en ser realista ante la situación.

¿Qué tengo que hacer para ser responsable? ¿Cuáles son las responsabilidades más importantes para mí mismo/a? ¿cómo padre? ¿cómo miembro de la familia? ¿en el trabajo? ¿Qué es importante ahora? ¿Qué puede esperar? Convertir esto en objetivos.

Trabaje en incrementar la capacidad de pensar claramente, en vez de decirle a alguien qué pensar o qué hacer.

¿Qué piensa usted que su hijo, cónyuge o padre puede hacer por sí mismo en este momento? ¿Puede negarse a hacer por otro lo que esa persona puede hacer por sí mismo?

Inicie y mantenga contacto con familiares y amigos.

Incluso pensar en la familia y amigos puede ayudar. ¿Quiénes de la familia y los amigos son los más tranquilos y ecuánimes? ¿Quién se preocupará por usted? ¿De quién está usted preocupado/a? ¿Quién ha pasado por algo así en el pasado?

Haga un plan para mantener y estar en contacto con familiares y amigos. ¿A quién ha incluido en su lista para contactar? ¿Cuál es el mejor método para contactar a cada uno? ¿Cuándo puede hacerlo?

Haga contacto con sus familiares y amigos que están enfrentando desafíos. Practique ser reflexivo y ecuánime.

En una situación como la inundación provocada por el huracán Harvey en Houston, todos se ven afectados, pero habrá variación en la manera en la que cada uno se recupera. Muchas personas actúan bien en una situación extrema o cuando enfrentan un peligro grave, ya que la atención está centrada en la supervivencia inmediata o en ayudar a otros. Sin embargo, los desafíos que implican una recuperación dilatada y prolongada pueden ser más difíciles. Las reacciones pueden variar.

La inundación de Harvey es un ejemplo dramático de cómo una situación afecta de manera diferente a cada persona. Algunas personas tuvieron muy poco daño y otras tuvieron sus casas, automóviles y comunidades bajo el agua. Sin embargo, el grado de daño en sí no determina el impacto en la persona. La manera en la que las personas reaccionan ante un evento puede tener más impacto que el evento mismo.

Hay familias que experimentaron muertes y nacimientos, otras pospusieron bodas, y otras mantuvieron sus planes y sus jóvenes se mudaron a la universidad en medio de la tormenta. El grado en que se alteran las relaciones familiares a raíz de un acontecimiento de este tipo es un mejor indicador de la magnitud del impacto del evento, que el evento en si. Puede ser muy importante considerar el funcionamiento de la persona y de la familia antes y durante la inundación. ¿Cuáles eran los recursos y cuáles eran las tensiones ya existentes cuando se presentaron estos desafíos?

Cuando las reacciones se vuelven crónicas, o cuando un desastre se produce en medio de una ansiedad que ya es crónica, resulta más difícil. Sin embargo, el incremento en los síntomas puede motivar a las personas a dar pasos importantes hacia una mayor estabilidad y madurez.

Las personas que pueden “hacer un proyecto de investigación” de un problema, tendrán mejores resultados. Sí, este es uno de los proyectos de investigación no deseados de la naturaleza. No es el primero ni será el último. ¿Qué podemos cada uno de nosotros aprender de este desastre? ¿Pueden las lecciones de la inundación Harvey ser útiles para el futuro y para otras partes del país o del mundo? Las personas que pueden ver oportunidades de lograr algo, contribuir o aprender algo, estarán mejor. Las personas que pueden ser responsables de sí mismas mientras ayudan a otros estarán mejor. Nunca es un equilibrio perfecto y equivocarse y corregir es parte del proceso.

Al margen:

Pasé la tarde en el Salón de Belleza en la comunidad de Kingwood, Houston, donde las mujeres, cuyas casas se habían inundado, estaban cortándose o rizándose el pelo después de la inundación. Fue el mejor lugar para encontrarme con una amiga de la familia cuyos coches y casa se habían inundado, y a quien ofrecí prestarle mi coche. Cuando mi amiga describió el daño en su casa, su peluquera dijo “Seguro que ahora es el momento de hacer esa remodelación de la que habías estado hablando”. Provocó la risa y un cambio inmediato en las reacciones al estrés.

Llamada a la Acción

Por favor, consulte la página de Facebook de CSNSF (Centro para el Estudio de los Sistemas Naturales y la Familia) donde encontrará artículos y comentarios seleccionados en un esfuerzo por utilizar la teoría de Bowen y el pensamiento sistémico para apoyar después del paso del huracán Harvey. Hay muchos recursos valiosos en Facebook y voy a compartir algunos de ellos también. Por favor, deje allí sus comentarios, preguntas y su propia y mejor reflexión. Cuénteme si tiene ideas o preguntas sobre cómo puede contribuir en este momento o cómo la teoría de Bowen puede aplicarse dándole un buen uso.

Muchas gracias,
Victoria Harrison